Hay un elemento de su capacitación y de la vida diaria de las personas adultas que está ausente en la educación tradicional. Este elemento es la educación financiera. Sí, es cierto, los productos financieros, las transacciones financieras, el pago en línea, etc., pueden sonar como algo abstracto y estrictamente técnico. Sin embargo, hay pocos asuntos en la vida que tengan consecuencias más reales y a la vez estén tan cargados de emociones como el manejo del dinero.
Aunque sea atrevido decirlo, podemos afirmar que la educación financiera tiene mucho de aprendizaje sentimental. Implica ser capaz de “sentir correctamente”, de experimentar las emociones apropiadas en los asuntos que tienen que ver con las finanzas personales. Esto implica unir la inteligencia financiera con la inteligencia emocional.
En este artículo le mostramos cinco principios básicos, pero esenciales de educación financiera. Si los practica con disciplina, construirá bases sólidas para un cómodo futuro material y el estilo de vida que desea para usted y su familia.
1. Su educación financiera empieza gastando menos de lo que ingresa
Viva siempre por debajo de sus posibilidades. Este principio conlleva una cierto minimalismo financiero; significa estar varios escalones por debajo de lo que es derrochar o malgastar (Samsó, 2020). En la educación financiera este es el principio más importante y difícil de respetar en la sociedad moderna. Las tentaciones del consumo, la dificultad de posponer el deseo, hacen difícil aplicar esta regla.
Por eso, es importante aprender a ser paciente y reservar una parte de los ingresos para construir el patrimonio personal. Kiyosaki (2017) ha acuñado el lema: “¡Págate a ti mismo primero!”. Esto significa que de los ingresos mensuales, antes de pagar facturas y hacer compras, debe destinar un porcentaje fijo para el ahorro (alrededor del 10 %). Lo ideal es que sea de forma sistemática, por ejemplo, mes a mes.
2. Controle el gasto
Para poder aplicar el principio anterior, debe conocer su nivel de gasto y la composición de este. ¿En qué está gastando actualmente el dinero? ¿Le está dando el mejor uso posible? ¿Siente que sus decisiones de compra dependen demasiado de sus impulsos emocionales?
La educación financiera tiene mucho de toma de conciencia, podría llevar un registro de sus pagos durante un mes y anotar la cantidad y el destino de ese gasto. Use, por ejemplo, una hoja de Excel donde agrupe por categorías sus pagos (comida, vivienda, electricidad, transporte, etc.) y al lado sus ingresos mensuales.
Esto le haría consciente inmediatamente de cualquier desequilibrio. O si prefiere, descargue en su celular aplicaciones como Monefy o Spendee para mejorar el registro. Incluso, algunas aplicaciones de los bancos vienen con esa funcionalidad.
Una regla sencilla para decidir si está gastando demasiado es dividir sus gastos en tres categorías:
- Básicos o imprescindibles. Vivienda, comida, agua, gas, electricidad, educación, ropa mínima para el trabajo y la vida diaria, transporte público, telefonía básica.
- Complementarios. Televisión de pago, telefonía avanzada, decoración del hogar, ropa no imprescindible, taxis, comidas fuera de casa, etc.
- De lujo o prescindibles. Telefonía de última generación, salidas a restaurantes caros, viajes, artículos de lujo.
Determine dónde está empleando su dinero. Si necesita reducir el gasto, empiece por los artículos de lujo, después reduzca los complementarios. Por último, analice si puede reducir el costo de los básicos, por ejemplo, buscando mejores ofertas y aprendiendo a comprar más económico.
3. Evite deudas para adquirir bienes complementarios o de lujo
Como regla general, lo mejor es que evite las deudas. La razón es que los intereses se acumulan y tendrá que dedicar parte de sus ingresos futuros para el pago. Estos son cuatro consejos de educación financiera para evitar tomar decisiones que luego pueda lamentar:
- No se endeude para financiar bienes de consumo de lujo o complementarios. Los viajes, las comidas en restaurantes caros, el IPhone último modelo siempre pueden esperar.
- Por favor, evite las deudas con tarjetas de crédito. Es la forma más adictiva y cara de financiarse. Espere a disponer de ingresos suficientes para comprar los bienes de consumo que desee.
- Si no hay problemas de seguridad o comodidad, pague en efectivo la mayoría de sus compras. Otra opción es usar tarjeta de débito en vez de crédito. Con ella, puede controlar sus gastos y evitar el pago aplazado.
- Si decide endeudarse, es mejor solicitar un préstamo personal que una tarjeta de crédito. Esto es porque sus intereses son más bajos. También, le permite planificar mejor sus gastos y considerar si va a tener ingresos suficientes para hacerles frente.

4. Invierta sus ahorros de manera diversificada a largo plazo para construir su patrimonio
Aprenda a sentir una sana desconfianza ante cualquier propuesta de inversión que le prometa rendimientos extraordinarios en poco tiempo. Hay que recordar un principio básico de la educación financiera: a mayor rendimiento obtenido, mayor riesgo incurrido. Por ello, es importante que conozca su perfil de riesgo.
Para reducirlo, es conveniente invertir de manera diversificada (en distintos tipos de inversión) con la idea de mantener sus ahorros a largo plazo. Considere productos financieros tales como fondos de inversión colectivos, fondos de pensiones e instrumentos de aseguramiento que le permiten reinvertir automáticamente los rendimientos obtenidos en el mismo fondo.
La mejor recomendación de educación financiera, especialmente para una persona joven, es empezar cuanto antes a ahorrar. Entre más pronto empiece, mejor. Por ejemplo, suponga que su inversión logra un rendimiento medio anual del 7 % y que va acumulando esos rendimientos sin retirarlos. Si usted hace una inversión a la edad de 50 años, cuando tenga 60 años su inversión sería el doble.
Pero, si hubiera hecho esta misma inversión cuando tenía 40 años, sin invertir ninguna cantidad adicional, a los 60 años tendría 4 veces más. Y si hubiera invertido exactamente la misma cantidad pero a los 30 años, cuando llegue a los 60 años disfrutaría de un patrimonio ¡8 veces más grande!
Esto es una aproximación muy simplificada, pero suficiente para hacernos una idea del efecto del tiempo sobre la inversión. Existe una enorme ventaja en empezar a ahorrar cuanto antes, aunque las cantidades iniciales sean pequeñas.
5. Invierta en su educación financiera y profesional
Como hemos visto, solo poco a poco y a lo largo de los años podemos construir un patrimonio personal que nos otorgue seguridad y nuevas fuentes de ingresos. Al controlar el gasto y ahorrar regularmente podremos recibir ingresos que no sean fruto del trabajo.
Cuando somos jóvenes, nuestro principal activo es el carácter disciplinado, la aptitud profesional y la capacidad de aprender. Cuanto más actualizado esté en conocimientos y habilidades profesionales, a mejores trabajos podrá acceder y de más ingresos podrá disfrutar.
Por eso, es esencial que adopte una mentalidad de aprendizaje y de educación continuada. Recuerde que la educación financiera le permite alcanzar el bienestar material y que el aprendizaje y la curiosidad le hacen crecer como profesional y ser humano.